Ramón Gaya. El acuarelista sentado

(Serna visto por Gaya)

 

 SALA TEMPORAL

Del 04 de febrero al 30 de abril de 2026

FOTOGRAFÍAS DE PEDRO SERNA

El Museo Ramón Gaya presenta la exposición ‘Ramón Gaya. El acuarelista sentado’ (Serna visto por Gaya), un proyecto que nace de la amistad entre dos pintores unidos por una manera similar de mirar y habitar la pintura: Ramón Gaya (1910–2005) y Pedro Serna (Murcia, 1944).
Homenajes, retratos y paisajes realizados por Ramón Gaya conforman esta muestra. Algunas de las obras han sido prestadas por el propio Pedro Serna y su mujer, Isabel Barquero, procedentes de su colección particular y conservadas como memoria viva de años imborrables.
Gaya y Serna se conocieron en 1978, cuando Ramón visitó una exposición de Pedro Serna en la desaparecida galería Chys de Murcia. Impactado por la obra, Gaya quiso conocer al pintor. De aquella muestra adquirió un paisaje de Ricote —unos naranjos (obra de Serna en esta muestra)— y, desde entonces, se fraguó entre ambos una sólida amistad. Salieron a pintar juntos por la huerta de Murcia y otros enclaves de la Región, acompañados en ocasiones por amigos como Eloy Sánchez Rosillo, Manuel Avellaneda o Paco Flores, testigos privilegiados de aquellas jornadas de pintura au plein air.
La relación se extendió también a otros territorios como Granada, Florencia y Aix-en-Provence —siguiendo la huella de Cézanne—, así como diversos viajes por Francia e Italia. En Madrid compartieron la visita a la primera gran exposición antológica de Paul Cézanne en España, celebrada en 1984 en el Museo Español de Arte Contemporáneo. Ambos compartían, además, pasiones comunes como los toros y el flamenco.
Fruto de esa amistad, Ramón Gaya pintó a Pedro Serna en el paisaje, retratándolo mientras pinta, como ya había hecho en otras ocasiones con artistas cercanos, entre ellos Cristóbal Hall. No en vano, Gaya solía decirle a Serna que le recordaba a Hall: “qué buenos amigos hubierais sido”. Con una mezcla de ironía afectuosa y admiración profunda, Gaya se refería a Serna como “el acuarelista sentado”, título que da nombre a esta exposición.
La muestra se completa con manuscritos originales que Ramón Gaya dedicó a Pedro Serna, hoy con 81 años, en los que reflexiona sobre su pintura desde algunas de las ideas centrales de su pensamiento: la tradición como sustancia viva, la pintura como acto de acogida de la realidad y la acuarela entendida no como un género menor, sino como expresión plena de un pintor verdadero. Para Gaya, las acuarelas de Serna ‘no son acuarelas de acuarelista, sino de pintor’, obras vivas, limpias y profundamente actuales.
Ramón Gaya. El acuarelista sentado (Serna visto por Gaya) es un homenaje a la amistad, a la pintura compartida y a una forma de estar en el mundo basada en la fidelidad a la tradición viva, al paisaje y a la verdad de una mirada atenta a la inagotable realidad.

«En la naturaleza, en el paisaje real de la naturaleza parece como si, de pronto, se formaran unos pequeños nudos, es decir, unos pequeños enigmas; a veces es tan solo un acento especialísimo de la luz, o una… musicalidad de la distancia , o del aire. Pedro Serna es muy sensible a todos esos misterios a pleno sol; en su pintura parece haber querido, con inspirada modestia, ir desatando los nudos que encontrara en la realidad del paisaje 

  RAMÓN GAYA