Ramón Gaya. Amigos
SALA ISABEL VERDEJO
Del 24 de marzo al 31 de julio de 2026
El Museo presenta la exposición ‘Ramón Gaya. Amigos’, un proyecto que nace del propio pensamiento de Ramón Gaya y de su deseo expreso de que su obra no fuese contemplada en soledad, sino en diálogo con aquellos artistas que formaron parte esencial de su vida y de su tiempo. En palabras del propio pintor: «A mí me gustaría, en ese museo de cosas mías, estar acompañado de alguna obra de Garay, de Flores, de Clemente Cantos, de Bonafé, incluso de Joaquín, porque me parece un pintor muy estimable, con un cierto genio. Esto me parece interesante, sobre todo, si se quiere saber dónde aparezco y entre quiénes aparezco. Ahora quizá no, pero si dentro de unos años alguien se interesara por mí y por aquella época, no estaría mal poder contar con ellos. También me gustaría contar con una representación de los pintores ingleses que aparecieron por aquí: Tryon, Japp, Cristóbal Hall…».
Siguiendo este deseo, la sala Isabel Verdejo se consagra a una reunión simbólica entre amigos, compañeros y artistas admirados por Gaya. Las obras, pertenecientes a los fondos del Museo, permiten reconstruir el contexto humano, intelectual y artístico en el que se formó y desarrolló su pintura, señalando un momento histórico decisivo para el arte español del siglo XX.
Entre las figuras centrales destacan Pedro Flores y Luis Garay, fundamentales en la formación del joven Gaya. Ambos, amigos de su padre, reconocieron tempranamente su talento y aconsejaron que no ingresara en ninguna academia, favoreciendo así un aprendizaje libre basado en la observación directa y la experiencia personal. Con ellos viajó a París, donde expuso por primera vez y entró en contacto con el ambiente artístico internacional, experiencia decisiva aunque pronto se distanciara de las vanguardias para buscar una pintura más íntima y esencial.
La exposición incorpora también la presencia de Juan Bonafé, compañero copista en el Museo Circulante de las Misiones Pedagógicas y participante, junto a Ramón Gaya y Eduardo Vicente, en la creación del Museo del Pueblo, uno de los episodios culturales más significativos de la Segunda República española, destinado a acercar el arte a las poblaciones rurales.
Obras de la pintora catalana Soledad Martínez (1901–1996), gran amiga de Gaya durante el exilio mexicano. Allí compartieron amistades —entre ellas Salvador Moreno o Tomás Segovia—, dificultades y afinidades artísticas, pintando motivos comunes como el lago de Chapultepec, lugar de retiro y contemplación para ambos. Años más tarde viajarían juntos por Europa, visitando museos y reencontrándose con figuras clave del pensamiento español como José Bergamín o María Zambrano. Gaya la retrató en varias ocasiones y siempre la recordó como una artista cercana y de gran sensibilidad.
La muestra recupera igualmente la importancia de los pintores ingleses que llegaron a Murcia y transformaron el horizonte visual de toda una generación. Tryon, Darsie Japp y Cristóbal Hall introdujeron revistas, libros y reproducciones que permitieron a los jóvenes artistas descubrir por primera vez la pintura moderna europea: Picasso, Matisse, Cézanne, Degas, Van Gogh… Aquella apertura resultó decisiva para comprender el lugar desde el que surgiría posteriormente la obra de Gaya.
Uno de los núcleos más emotivos de la exposición reúne tres retratos de Alicia Gaya Sanz pintados por su padre adoptivo, Cristóbal Hall, quien la acogió durante el exilio. Estas obras narran una historia marcada por la Guerra Civil española, la pérdida y la separación. Tras la muerte de Fe Sanz en un bombardeo en 1939, Alicia fue acogida por la familia Hall mientras Gaya iniciaba su exilio.
‘Ramón Gaya. Amigos’ propone así una mirada coral que sitúa a Ramón Gaya dentro de la comunidad artística y afectiva donde se hizo posible su obra. La exposición revela una constelación de amistades, influencias y complicidades que permiten comprender plenamente no solo al artista, sino también la época que compartió con quienes caminaron junto a él.
Comisario: Rafael Fuster
«A mí me gustaría, en ese museo de cosas mías, estar acompañado de alguna obra de Garay, de Flores, de Clemente Cantos, de Bonafé… También me gustaría contar con una representación de los pintores ingleses que aparecieron por aquí: Tryon, Japp, Cristóbal Hall…»
RAMÓN GAYA